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Una industria bancaria resistente impulsará la recuperación mundial

La crisis sanitaria mundial también se ha convertido en una crisis financiera, y todas las fuentes apuntan ahora a una recesión mundial. Análisis independientes apuntan que el crecimiento mundial en 2020 se situará entre el -0,5% y el -1,5%, aunque el impacto previsto en las economías individuales puede ser mayor.

Impulsado por la reducción significativa de la demanda de los consumidores de una serie de bienes, no es difícil imaginar que muchas industrias, incluida la bancaria, sufrirán a medida que el gasto caiga. Si las personas están luchando por cubrir el coste de bienes esenciales, la probabilidad de que adquieran préstamos para financiar bienes de lujo es baja. Ante la reducción del volumen de préstamos de los consumidores y las empresas y el aumento de los niveles de riesgo, ¿cómo puede el sector bancario asegurarse de que es resistente a un cambio tan drástico de su base de clientes?

Regulaciones como motor de fortaleza

Hay dos factores que ayudarán a la recuperación. El primero de ellos está vinculado con la crisis financiera de 2008. Y es que si bien provocó importantes pérdidas a largo para muchas personas en todo el mundo, también inculcó, y en muchos casos consagró por ley, un nivel mínimo de resistencia para la industria. Los requisitos basados en calificaciones internas (IRB) y la Norma Internacional de Información Financiera (NIIF) 9, por ejemplo, son una base continua y sólida de regulación que las instituciones financieras deben cumplir. Estos marcos tienen por objeto ayudar al sector bancario a seguir siendo resistente incluso después de que haya pasado lo peor de la crisis sanitaria.

Sin embargo, si bien las reglamentaciones garantizarán un nivel mínimo de continuidad y coherencia en los servicios financieros, los reguladores también deben adoptar medidas para ayudar al sector ahora y en el futuro. Por lo tanto, es prometedor ver que ya se están tomando medidas, como el aplazamiento de la prueba de estrés de toda la UE de 2020 hasta el próximo año y la confirmación del BCE de que los bancos pueden operar con menos capital del habitual para ayudarles a recuperar una fuerte liquidez estatal. La flexibilidad será clave en los próximos meses y años tanto de la industria como de los reguladores para asegurar que puedan protegerse a sí mismos y a sus clientes.

La tecnología mejora la toma de decisiones

El segundo factor que puede apoyar a la industria es la tecnología. Se espera que los incumplimientos de pago de los préstamos y los niveles de impago aumenten en consonancia con el menor capital disponible para las empresas y los consumidores. Por lo tanto, es vital que los bancos tomen medidas para gestionar sus carteras de forma activa y responsable para asegurarse de que están proporcionando a los clientes los productos adecuados para sus necesidades y, lo que es igual de importante, que sean asequibles. Los datos y el análisis pueden desempeñar un papel importante para que esto suceda.

Acceder al capital durante una recesión es difícil para las empresas y los consumidores. Los bancos necesitan demostrar que son entidades financieras responsables que pueden apoyar a sus clientes en este momento de necesidad. Mediante el uso de herramientas de previsión y modelización que incorporen datos propios y de terceros, los bancos pueden obtener una clara comprensión de la situación actual y potencial futura de un cliente. Usando esa información, pueden entonces tomar una decision más acertada sobre la mejor manera de apoyar al cliente con el producto más adecuado. El simple hecho de ofrecer préstamos durante este período sin tener una visión clara puede perjudicar al cliente y provocar incumplimientos que perjudicarán al banco, haciéndolo menos resistente. Los datos pueden y ayudarán a la industria a manejar la situación de manera más efectiva, evitando riesgos innecesarios en lo que ya se espera que sea un entorno increíblemente difícil.

La tecnología también puede apoyar a realizar mejoras en los procesos. La eficiencia operativa, el ahorro de costes y la automatización serán claves en los próximos meses y años. Esto se verá impulsado por los cierres de oficinas físicas, la ausencia de personal y una demanda de recursos superior a la normal, junto con el extenso período de tiempo previsto para el que se pueden establecer normas de distanciamiento social. Por ejemplo, los equipos de análisis se verán sometidos a una mayor presión para rendir, mientras que muchos aún tendrán que trabajar a distancia, ya que son fundamentales para vigilar y gestionar los efectos de una recesión. Para ayudarlos, así como a otras divisiones, los bancos deben examinar e invertir en estrategias para automatizar y subcontratar las operaciones cuando sea posible, con el fin de ayudar a los equipos a centrarse en el mantenimiento de la liquidez y el apoyo a los clientes.

Adaptarse para crear oportunidades

El sector financiero no debe tener ninguna duda de que es probable que el futuro se vea muy afectado. Sin embargo, también habrá oportunidades de crecimiento. Muchos gobiernos están apoyando activamente a las PYMES en Europa, y se espera que este segmento pueda llegar a ser muy valioso. Mediante el uso de prácticas de IA para evaluar las solicitudes de crédito, los bancos pueden obtener una valiosa información sobre aquellos que tienen un alto potencial de crecimiento y, por lo tanto, sería valioso invertir en ellos y apoyarlos.

A medida que la emergencia sanitaria disminuye y el mundo se adentra en una crisis financiera global, las instituciones deben tomar medidas para protegerse y apoyar a sus clientes. El sector bancario está relativamente bien situado para capear la tormenta que se avecina, pero no puede ser complaciente. Necesita usar los conocimientos adquiridos de las regulaciones existentes para protegerse a sí mismo. El análisis también será una herramienta poderosa para el sector, tanto a nivel interno como externo, que le permitirá prestar de forma responsable, identificar oportunidades de crecimiento y apoyar a otros sectores para ayudar a la recuperación en todo el mundo.